Después de ver las
inmortalizadas palabras de Jaime Garzón
en “Para no olvidar” y su
conferencia en Cali del año 1997, te hace reflexionar y te das cuenta que
parece que el país se ha congelado en el tiempo y lo testificado por este intrépido periodista que más que una crítica
social es visto como una premonición de
lo que hoy después de más de diez años viene sucediendo con el país; ese
fenómeno del narcotráfico que se mezcla con las clases diligentes de nuestra
patria es solo el reflejo de la indiferencia colectiva de una Colombia en la
que el único que importa es “yo” y los demás que hagan lo que les dé la gana
cada quien vela por su seguridad.
Vivimos en un país en
donde como lo dice Jaime Garzón “no hay
una cultura a la propiedad” y dejamos que
firmas estadounidenses, Inglesas y
cualquier compañía que tenga capacidad de gasto, venga y acabe con nuestro
país contaminando nuestro ecosistema, lucrándose con la extracción de recursos
que después de procesarlos no los revenden a un precio 10 veces mayor al que lo
obtuvieron. Seguimos siendo ese grupo de
indios ingenuos que cambia oro por espejos,
porque no entendían lo valioso que era lo que tenían para los españoles,
seguimos rindiéndole tributo a la clase elitista que como los primeros gobernantes
que hubo en este país, que se sentían
como grande hacendados en un modelo feudal buscaban mantener a la mano de obra
pobre e inculta mientras ellos mantenían y aumentaban poder, tierras y fortuna,
casándose entre primos y familiares para que los denarios no dejaran de
circular en el mismo circuito.
Se puede decir que
después de López Pumarejo este país no ha tenido la suerte de tener un buen
presidente, no más bien la actitud de elegir un buen presidente ya que
como dice el documental ¿Por qué somos
pobres los colombianos? Para nosotros
son más importantes las cosas que las personas, un país en donde un grupo de
rezagados partidarios de la ley del menor esfuerzo venden su voto por comida, dinero o cual
beneficio que puedan obtener por este, dejándole el camino fácil a esta clase
de personas que se esfuerzan por mantener en el analfabetismo a este país para
poder seguir engruesando sus arcas y que nadie oponga resistencia, aunque ese
no es el peor de los escenarios cuando hablamos de elección política, aunque
sea este grupo de personas para bien o mal ejercen su derecho al voto, en
cambio como pasa con el resto de la población que no se presenta en las
casillas de votación ya sea porque les da pereza desplazarse a estos sitios, o
porque no confían en nuestro sistema electoral
dejando a aquellos que venden su voto elegir a los gobernantes, por tal
razón es que en Colombia no tenemos gobiernos legítimos.
Por otra parte, los
colombianos seguimos estancados por la forma de pensar individualista, países más desarrollados como Japón han desarrollado
una filosofía de pensamiento basada en “que si usted esta bien yo estoy bien”
donde han entendido que la competencia no sirve de nada, la mejor forma de
progresar en trabajando en equipo, porque la disciplina triunfa al final sobre
la inteligencia. Esto lo han entendido no solo japoneses como Ishikawa que
crearon el concepto de control de calidad, aplicado actualmente por muchas
empresas en diferentes sectores, si no también por los suizos e ingleses,
países en donde el “tiempo es dinero” y
ahí que sacarle provecho a cada minuto.
Por lo tanto se puede
llegar a la conclusión que el país se encuentra
estancado, porque culturalmente hay una ignorancia generalizada que es promovida por los canales privados que
actúan a favor de las clases dominantes y que les conviene mantener a las personas
en ese retardó y seguir dominando el
país aumentando la brecha entre pobres y ricos, este país necesita que aquellos
jóvenes que se están instruyendo en las universidades publicas influyan en las masas y guíen a este país con
miras a un desarrollo cultural en donde
las personas lean con más frecuencia, donde se le de más importancia a las
artes y donde las personas tengan conciencia critica y ejecuten su derecho a la tutela cuando sea necesario.
Por: ANDRÉS MAURICIO ZABALA
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