lunes, 21 de mayo de 2012

¿QUÉ ESTANCA A LOS COLOMBIANOS?




Después de ver las inmortalizadas palabras de Jaime Garzón  en “Para no olvidar”  y su conferencia en Cali del año 1997, te hace reflexionar y te das cuenta que parece que el país se ha congelado en el tiempo y lo testificado por este intrépido periodista que más que una crítica social  es visto como una premonición de lo que hoy después de más de diez años viene sucediendo con el país; ese fenómeno del narcotráfico que se mezcla con las clases diligentes de nuestra patria es solo el reflejo de la indiferencia colectiva de una Colombia en la que el único que importa  es “yo”  y los demás que hagan lo que les dé la gana cada quien vela por su seguridad.
Vivimos en un país en donde como lo dice Jaime Garzón  “no hay una cultura a la propiedad”  y dejamos  que  firmas estadounidenses, Inglesas y  cualquier compañía  que tenga  capacidad de gasto, venga y acabe con nuestro país contaminando nuestro ecosistema, lucrándose con la extracción de recursos que después de procesarlos no los revenden a un precio 10 veces mayor al que lo obtuvieron.  Seguimos siendo ese grupo de indios ingenuos que cambia oro por espejos,  porque no entendían lo valioso que era lo que tenían para los españoles, seguimos rindiéndole tributo a la clase elitista que como los primeros gobernantes  que hubo en este país, que se sentían como grande hacendados en un modelo feudal buscaban mantener a la mano de obra pobre e inculta mientras ellos mantenían y aumentaban poder, tierras y fortuna, casándose entre primos y familiares para que los denarios no dejaran de circular en el mismo circuito.
Se puede decir que después de López Pumarejo este país no ha tenido la suerte de tener un buen presidente, no más bien la actitud de elegir un buen presidente ya que como  dice el documental ¿Por qué somos pobres los colombianos?  Para nosotros son más importantes las cosas que las personas, un país en donde un grupo de rezagados partidarios de la ley del menor esfuerzo  venden su voto por comida, dinero o cual beneficio que puedan obtener por este, dejándole el camino fácil a esta clase de personas que se esfuerzan por mantener en el analfabetismo a este país para poder seguir engruesando sus arcas y que nadie oponga resistencia, aunque ese no es el peor de los escenarios cuando hablamos de elección política, aunque sea este grupo de personas para bien o mal ejercen su derecho al voto, en cambio como pasa con el resto de la población que no se presenta en las casillas de votación ya sea porque les da pereza desplazarse a estos sitios, o porque no confían en nuestro sistema electoral  dejando a aquellos que venden su voto elegir a los gobernantes, por tal razón es que en Colombia  no tenemos  gobiernos legítimos.
Por otra parte, los colombianos seguimos estancados por la forma de pensar  individualista,  países más desarrollados como Japón han desarrollado una filosofía de pensamiento basada en “que si usted esta bien yo estoy bien” donde han entendido que la competencia no sirve de nada, la mejor forma de progresar en trabajando en equipo, porque la disciplina triunfa al final sobre la inteligencia. Esto lo han entendido no solo japoneses como Ishikawa que crearon el concepto de control de calidad, aplicado actualmente por muchas empresas en diferentes sectores, si no también por los suizos e ingleses, países en donde el “tiempo es dinero”  y ahí que sacarle provecho a cada minuto.
Por lo tanto se puede llegar a la conclusión que el país se encuentra  estancado, porque culturalmente hay una ignorancia generalizada  que es promovida por los canales privados que actúan a favor de las clases dominantes y que les conviene mantener a las personas en ese retardó  y seguir dominando el país aumentando la brecha entre pobres y ricos, este país necesita que aquellos jóvenes que se están instruyendo en las universidades publicas  influyan en las masas y guíen a este país con miras a  un desarrollo cultural en donde las personas lean con más frecuencia, donde se le de más importancia a las artes y donde las personas tengan conciencia critica y ejecuten su  derecho a la tutela cuando sea necesario.

Por: ANDRÉS MAURICIO ZABALA    

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